viernes, 28 de junio de 2019

UN NUEVO PASO A LA RECONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO SISTEMA ECONÓMICO DEL DEPARTAMENTO DEL CHOCO BASADO EN SU AGRICULTURA.


Para todo es de saber que el choco cuenta con una posición privilegiada debido a que El Departamento del Chocó, está situado en la parte Noroeste de la República de Colombia, dentro de las siguientes coordenadas geográficas: 8º - 41’ - 07’’ (Cabo Tiburón) Latitud Norte; 4º -  02’ – 45’’ (Punto más Meridional) Latitud Sur; 1º - 51’ – 46’’ (Farallones del Citará) Longitud Este; 3º - 48’ – 33’’ (Punta Ardita) Longitud Oeste Meridiano de Bogotá.


En efecto se localiza en el ángulo Noroeste del país y por consiguiente del continente Sur Americano, logrando convertirse en La mejor Esquina de América con un fuerte potencial económico con proyección a la exportación de productos agrícolas y de  otros productos agro industriales tanto de la región del Chocó como de otros departamentos, esta posición estratégica no es aprovechada de gran manera ya que a pesar de su cercanía con panamá y teniendo ambas costas en los dos océanos el departamento del Chocó no cuentas con puertos fluviales ni zona francas para el aprovechamiento de esta misma. Los limites generales del Chocó son: Por el Norte con el Océano Atlántico (Mar Caribe: Golfo de Darién: Golfo de Urabá); por el Noroeste con la república de Panamá, por el Este con el departamento de Antioquia, por el Oeste con el Océano Pacífico y por el Sur, con el departamento del Valle del Cauca y Risaralda.

El departamento del Chocó basado en las cartas más recientes tiene perímetro aproximado de 1.654 kilómetros, que se descompone de la siguiente forma. El Chocó tiene una superficie aproximada de 47.840 Km2, ocupa el 4º lugar después del Meta que tiene 85.220 Km2, Antioquia con 63.000 Km2 y Boyacá que tiene 60.133 Km2.  Corresponde al 4.2 % de la superficie total de Colombia, la que está calculada en 1´338.355 Km2.


POBLACIÓN DEL DEPARTAMENTO DEL CHOCÓ.
los datos de población del Departamento del Chocó para el año 2016 según las cifras arrojadas por las proyecciones del Censo de Población y Vivienda realizado por el Departamento Nacional de Estadística DANE en 2005.



El departamento del Chocó cuenta con una población total:505.016 habitantes (252.105 Mujeres y 252.911 Hombres). Representa el 1,04% de la población nacional. (Proyección 2016). Distribución de la Población: 49,2% Cabecera y 50,8% Otra; a nivel nacional el dato es de 76,6 y 23,4 % respectivamente. En su Relación hombres-mujeres: 100,15 (100 hombres por cada 100 mujeres). Con una Tasa de crecimiento anual: 1,99% (Proyección promedio periodo del 2015 al 2020)
En la entidad viven 188.670 niños y niñas de 0 a 14 años, que representan el 37,36% de la población departamental (Proyecciones 2016). Razón de dependencia por edad: 73.9 (por cada 100 personas en edad productiva -entre 15 y 64 años- hay 73 en edad de dependencia -menores de 15 o mayores de 64 años-). Su densidad de población: 10,85 hab/Km².

Municipios con Mayor Población en Chocó
Municipio
Población
1
Quibdó
115937
2
Alto Baudó
37706
3
Medio Atrato
30462
4
Riosucio
28877
5
Istmina
25519
6
Tadó
18979
7
Bajo Baudó
17507
8
Medio San Juan
16684
9
El Litoral de San Juan
15619
10
Unguía
15134
Fuente: DANE Población Proyección DANE 2018

Según información suministrada del DANE, en la gráfica anterior podemos visualizar que el municipio de Quibdó cuenta con los niveles más alto de la población seguido por el Alto Baudó y el Medio Atrato.

Distribución de la Población por razas
Raza
Población %
Mestizos y Blancos
5,2 %
Negros o Afrocolombianos
82,1 %
Amerindios o Indígenas
12,7 %
Fuente: DANE

En el cuadro anterior se puede observar que la población mayoritaria son los negros afrocolombianos con una población equivalente al 82,1 % del total dejado como minoría a los mestizos y blanco con un porcentaje total de 5.3 %.
Resguardos Indígenas en Chocó
En el departamento la mayoría de las comunidades afrocolombianas e indígenas se encuentran ubicadas en los municipios de Acandí, Alto Baudó (Pie Pató), Bagado, Bahía Solano, Bajo Baudó (Pizarro), Bojayá, Cértegui, Condoto, El Carmen de Atrato, El Carmen del Darién, El Litoral de San Juan, Istmina, Juradó, Lloró, Medio Atrato, Medio Baudó, Medio San Juan, Nóvita, Nuquí, Quibdó, Río Quito, Riosucio, San José del Palmar, Sipí, Tadó y Unguia.

CONECTIVIDAD VIAL.

Para todo es de saber que para los habitantes del departamento del Chocó es importante Mejorar las condiciones de vida, permitiendo el acceso a la salud, educación y empleo, además de abrir un puente de comunicación con el resto del país, son los principales beneficios de los proyectos de infraestructura vial que ejecuta el Instituto Nacional del Vías, INVÍAS, en el departamento del Chocó, derrotando así la exclusión y reduciendo las brechas sociales.
No en vano, con ese objetivo, se desarrollan obras que buscan la conectividad entre el Chocó con los departamentos de Antioquia y Risaralda para lograr una comunicación más expedita con el centro del país.
Entre los proyectos importantes que se llevan a cabo en el departamento se destacan la Transversal del Pacífico,  donde actualmente se pavimentan 20 kilómetros, entre Ánimas y Pueblo Rico y otros 13 km entre el sector de El Tabor y Guarato,  facilitando no solo la comunicación con Risaralda sino el acceso a los centros de atención hospitalarios y educativos y abriendo oportunidades de comercialización de productos locales como pescado, carbón, borojó, plátano y yuca entre otros, sin mencionar los beneficios de conectividad para los municipios de La Virginia, Apia, Pueblo Rico, Tadó y Ánimas.
En este corredor el INVÍAS finalizó también la pavimentación de 160 km y la construcción de 2 puentes entre Tadó y Santa Cecilia.
El otro proyecto de gran impacto es la Transversal Quibdó –Medellín, donde actualmente se ejecutan obras de pavimentación en 3 frentes, el primero en el sector Quibdó-El Dieciocho, donde se ejecutan  8 km y se construye un puente;  en el segundo sector El Dieciocho-El Doce se intervienen 23,3 kms y en el tercer tramo   El Siete-El Doce 10,7 kms. Gracias a estos trabajos el tiempo de viaje Quibdó y Medellín,  pasará de 8 a 4 horas contribuyendo así a la disminución en los costos de producción y facilitando la expansión comercial de la región.

En el área fluvial, actualmente fue inaugurado por el actual alcalde del Choco Isais chala Ibargue  en la capital chocoana el Malecón de Quibdó, con el que se articula el casco urbano de la ciudad con los demás ejes comerciales, fluviales y turísticos de la cuenca del río Atrato, que beneficia a cerca de 125.000 personas y conecta, entre otros, a las poblaciones de Bojayá, Carmen del Darién, Riosucio Ungía, Ánimas e Itsmina, que solo tienen como acceso las cuencas hidrográficas.
Finalmente el INVÍAS culminará el 13 de diciembre próximo los estudios y diseños de la vía Nóvita-Cartago con los que se espera integrar los municipios más apartados del Pacífico con el centro de la nación Construyendo así un País más incluyente e integrado.
De esta manera, la capital chocoana continúa ampliado su capacidad de conectividad aérea regional, la cual ha aumentado gracias a la modernización de sus áreas del lado tierra y aire.

Según cifras a corte de octubre, en lo corrido del 2018 se han movilizado 300.314 pasajeros. Entre tanto, el aeropuerto El Caraño, concesionado por la ANI a Airplan S.A., registra en promedio 58 operaciones diarias.

Actualmente, en esta terminal aérea operan vuelos directos a cinco destinos nacionales, Bogotá, Medellín, Cali, Nuquí y Bahía Solano.


ECONOMIA.

luego de realizar múltiples consultas de investigaciones sobre la economía del departamento del choco, fue donde pude encontrar en el artículo de la revista dinero que el departamento del Chocó, ubicado al noroccidente del país en la costa pacífica colombiana, generalmente es conocido por su nivel de abandono gubernamental, altos índices de pobreza y por ser una de las zonas más importantes en cuanto a explotación de recursos se refiere, y eso que a un no sea tecnificado el sistema económico basado en la agricultura y en la agro industria en el aprovechamiento de la tierra.


Aunque la zona es un importante proveedor de madera y metales preciosos, hay ciertos factores que existen detrás de los indicadores de crecimiento de la economía chocoana. Factores que lejos de promover el desarrollo, lo están estancando, porque no existen políticas direccionada a la tecnificación del capo y a fortalecer la cadena productiva del choco, generando así un esquema de comercialización y distribución de productos netamente agrícolas producidos en Quibdó y registrado en el departamento para así aportar al crecimiento de este mismo aportar de manera significativa al PIB.


UNA REGIÓN CON ALTO DESEMPLEO E INFLACIÓN
De acuerdo a los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane, Quibdó, para el trimestre móvil abril-junio, tenía un desempleo del 14%.
Además de estar por encima del promedio nacional (9%) lo más impactante es que en los últimos 3 años se ha mantenido relativamente estable variando irregularmente entre 18% y 12%. Sin embargo, desde inicios de 2014 ha descendido notablemente.
La tasa de ocupación del departamento del pacífico es de las más bajas en el país, llegando a alcanzar el 48,1% en abril de este año evidenciando un comportamiento también muy volátil. Sin embargo, si hay que destacar algo, es el positivo incremento de los ocupados en los últimos meses (51,6%).
Aunque la inflación trimestral entre abril y junio de 2015 para la capital chocoana fue de 0,60%, en lo corrido del año asciende a 3,2%. Pero, al observar la variación total anual en doce meses del IPC se evidencia el aumento de 4,57% levemente superior al promedio nacional (4,42%).
Lo complicado de este asunto se presenta al segmentar por grupos de gasto. Alimentos y educación han aumentado 8,5% y 4,8% siendo los mayores incrementos de los últimos 4 años.
EXPLOTACIÓN MADERERA INSOSTENIBLE
La extracción de madera durante abril-junio se incrementó 42% respecto al primer trimestre alcanzando así el 14,1% del cupo del aprovechamiento forestal para el 2015. Para resaltar, de las 5 especies que proveen madera (el 50% del total explotado) una está en peligro de extinción, una en peligro crítico y otra en alto riesgo.
La insostenibilidad de esta actividad carece de importancia para los productores ya que se han alcanzado 72.282 metros cúbicos de explotación e inclusive, el municipio de Lloró que no presentaba actividad paso a generar el 15% del total.

EL MOTOR MINERO AÚN NO BRILLA COMO EL ORO.

El Chocó alcanzo 4,7 toneladas de producción de metales preciosos en el segundo trimestre del año incrementándose 60,8% anual y completando 6,9 toneladas en el semestre. El departamento es el segundo productor de oro a nivel nacional y el primero de platino-Fuente Banco de la República BER Noroccidente segundo trimestre
Sin embargo, la dependencia del Chocó al oro es contraproducente ya que en los últimos meses la demanda mundial de este metal ha disminuido y la inversión en este recurso está fuertemente condicionada por el mediocre entorno de los precios internacionales. A pesar de todo, se espera que la demanda repunte con los bajos precios del metal.

UNA INDUSTRIA MUY RALENTIZADA Y UN DECRECIENTE CONSUMO DE AGUA POTABLE.

Según la Distribuidora del Pacífico S.A. E.S.P. el consumo total de energía eléctrica del departamento aumentó 4,4% respecto al segundo trimestre de 2014. Al observar detenidamente la segmentación del consumo queda expuesto el gran déficit de desarrollo industrial del departamento. Fuente Banco de la República BER Noroccidente segundo trimestre
Como dato adicional, el consumo industrial se redujo 11,4% entre abril y junio.
Respecto a la utilización de agua potable, en la capital se redujo 3,2% en el trimestre y 4,8% en lo que va del año paradójicamente a pesar del aumento de los suscriptores del 12%.

EL RIESGO DE NO DIVERSIFICARSE.

Al observar el resultado del comercio exterior chocoano es fácil entender el nivel de dependencia externa que posee este departamento. En primer lugar, las exportaciones del Chocó están altamente concentradas a un producto y a un solo país: la madera y China.
Por tanto, no es de extrañar que ante una ralentización de la economía asiática el efecto inmediato fuera la reducción del comercio externo del departamento en 50,5% durante el segundo trimestre.
En segundo lugar, si bien el 68,2% de las importaciones pertenecen a bienes de capital para la industria procedentes en su mayoría de Noruega y Estados Unidos, las compras externas se redujeron 56,1%.

UNA MIRADA MAS CRITICA A NUESTRO SISTEMA.

Sin duda, el Chocó tiene recursos naturales para desarrollar. Sus habitantes hablan enardecidamente más que con optimismo de las “riquezas” de su departamento, pero no saben cómo utilizarlas. Asumiendo que la inversión y las habilidades foráneas serán atraídas hacia polos ya existentes de desarrollo en Colombia, el Chocó podría tratar de mantener su juventud dentro de la región dirigiéndola a técnicas relevantes para el desarrollo local.
Desafortunadamente esto no ocurre, y la falla puede encontrarse básicamente en la orientación del sistema educativo. Mientras que la economía chocoana continúa a un nivel primitivo e improductivo, relegando la mayor parte de la población a la desnutrición, su juventud ambiciosa y educada vuelve la espalda, a menudo con pesar, para aplicar sus talentos en cualquiera otra parte.
Su problema parece el atraso de la región ofrece poca oportunidad para vivir decorosamente y el sistema de educación no entrena a la juventud para desarrollar los recursos disponibles. En efecto, la mayor demanda de habilidades de jóvenes chocoanos se encuentra más frecuentemente en otros departamentos de Colombia.

UNA MIRADA A CRITICA A NUESTRA ECONOMIA.

El soporte de la economía chocoana ha sido siempre la minería: en el período colonial el oro y la plata, y hoy día el oro y el platino. Cerca del 25% de la población trabajadora son mineros quienes se concentran en pueblos pequeños en el Valle del río San Juan, tales como Condoto, Istmina y Nóvita. El método predominante, el mazamorreo, no ha cambiado desde los tiempos coloniales.

Toda la población de los pueblos como Condoto se ocupa de la minería y de las actividades comerciales que dependen de ella. El oro y el platino se venden a través de dos medios: El Banco de la República o comerciantes individuales. El Banco paga un mejor precio, pero los comerciantes lo compensan dando crédito a los mineros. Todas las firmas comerciales, de la principal y única calle de Condoto, tienen pequeñas balanzas para pesar los metales, lo que usualmente se hace en castellanos (cerca de la sexta parte de una onza). Generalmente todo el oro termina en el Banco, puesto que el Gobierno tiene el monopolio de esta mercancía. Si el oro de mazamorreo y el platino, que es más valioso, dan una imagen de prosperidad, ésta se disipa rápidamente con una visita a uno de los pueblos mineros. La producción por individuo es muy baja. Los mineros se alimentan tan mal como otros chocoanos y las casas son como cualquiera otra del Chocó, hechas de madera con techos de paja o lata, con muy pocos muebles y ninguna comodidad. La única industria altamente técnica en el Chocó es la Compañía Minera ChocóPacífico de Andagoya, filial de la Corporación Minera Internacional de New York. La Chocó-Pacífico opera cuatro dragas las cuales produjeron cerca de 25.000 onzas de oro y 14.000 onzas de platino el año pasado (1969). Las dragas se desplazan lentamente a lo largo de los bancos de los ríos u otros depósitos de agua y con un cinturón de baldes de hierro sacan y procesan grandes cantidades de suelo que contiene el metal. Las casas pulcras y sólidas de la compañía en Andagoya contrastan notoriamente con las casas de los pueblos mineros pequeños.


Es de conocimiento general que la compañía paga a sus trabajadores y a sus empleados de cuello blanco los mejores salarios en el Chocó: un trabajador ordinario recibe alrededor de dos dólares con cincuenta al día, junto con extras de mayor valor aún, tales como vivienda gratuita, colegios, atención médica, luz y agua. Además hay bonificaciones en navidad y días de fiesta, generosas vacaciones, retiro con pensión a la edad de 55 años, y el derecho de comprar alimentos en el almacén de la compañía a precios rebajados. A los trabajadores de cuello blanco se les paga aún mejor. Estos beneficios se adquieren en su mayor parte por las presiones del sindicato, que es la organización de trabajadores más efectiva del Chocó. La Compañía ha tratado de estar de acuerdo con los rasgos distintivos de la cultura chocoana. Por ejemplo, da subsidio a los hijos reconocidos por sus trabajadores aunque sean hijos de distintas mujeres. En la comunidad de Andagoyita, al otro lado del río Condoto, la compañía construyó escuelas e iglesia porque sabe que casi toda la población está compuesta de familiares de sus trabajadores. En contraste con una generación anterior, cuando los negros tenían solamente trabajos serviles, la Compañía ha tratado de darle a los negros puestos de responsabilidad.

Esto no ha sido fácil, pues, como me dijo el superintendente, a los negros no les gusta la carga de ejercer autoridad sobre su propia gente. Realmente el único funcionario negro, con más alto cargo en la Compañía, es el médico director del hospital. Muchos nacionalistas jóvenes chocoanos y colombianos, ven la Chocó-Pacífico como un enclave del imperialismo americano que logra ampliar ganancias extractando riquezas irrecuperables de la región. En realidad, la producción de la compañía es la mitad de lo que fue hace veinte años, y la Compañía trató de venderse en una ocasión, sin éxito, al Gobierno Colombiano.

De los 500 trabajadores, menos de 20 son extranjeros, casi todos antiguos residentes quienes permanecen porque les gusta el Chocó y tienen familias allí. El último americano que trabajó en la compañía se jubiló recientemente y se quedó en la costa del Chocó. Aunque los pequeños mineros producen la mayor parte del oro y del platino del Chocó, el rendimiento individual es pequeño a causa de la tecnología primitiva.
El atraso de los métodos comunes me fue revelado en una conversación con funcionarios del Ministerio de Minas y Petróleo cuando hablamos acerca de las medidas del gobierno para introducir avances técnicos entre los pequeños mineros.

El Ministerio arrienda motobombas para sacar el agua de las áreas de mazamorreo y está tratando de introducir el uso de la artesa oscilante (“California Cradle”,). Cuando pregunté qué era esto, un funcionario nos señalé un cuadro en la pared representando una escena familiar de los años cuarenta y nueve8 , que mostraba un minero barbado de pie junto a un dique de madera en cuyo extremo superior se pasa y se procesa la arena mojada.

En la pequeña minería chocoana, una “mejora técnica” es la adopción de un artefacto que se usó en Estados Unidos hace más de un siglo. Sorprendentemente, no obstante, pocos mineros hacen uso de estas innovaciones. La tradición del mazamorreo individual y familiar, no solo es una destreza sino una fuente de orgullo que cambia lentamente. Organizar un grupo de gente e invertir 8 “Forty-miners”: Personas que fueron a California en 1849 durante la fiebre del oro (Nota de las traductoras). en maquinaria, o aún la noción de ganar más que para la mera subsistencia es a menudo una forma extraña de pensar para los mineros chocoanos.

Si la minería es la base de la exportación del Chocó, la agricultura de subsistencia es la vida de casi la mitad de la población. Los productos —arroz, maíz, banano, yuca y frutas— proveen una dieta inadecuada y monótona. Además, a menudo las cosechas se destruyen por el desbordamiento de los ríos, los medios de transporte al pie de los cuales vive casi toda la población rural.

El Gobierno Colombiano tiene instituciones que ofrecen crédito a pequeños agricultores, pero la mayoría de los chocoanos no reúnen los requisitos dado que muy pocos de ellos tienen escritura que los acredite como dueños de la tierra. La propiedad como tal, con base legal, nunca fue parte de su cultura. Con abundancia de tierra, el agricultor simplemente cultivaba cualquier parcela que encontraba libre.

Como ha ocurrido con los reclamos sobre la minería, esto nunca causó problemas, porque el mutuo respeto más que la Ley, garantizaban sus derechos. El Instituto de la Reforma Agraria del Gobierno, ha estado tratando de aclarar los títulos de la tierra en el Chocó, empezando con la Costa Atlántica y el Río Atrato, pero, puesto que este proyecto no ha llegado a la mayor parte del Chocó, el crédito actual se da predominantemente a individuos, a menudo foráneos, cuya mentalidad capitalista los condujo a ganar y a verificar la posesión de su tierra.

No obstante, el Chocó es considerado como uno de los ejemplos de mayor éxito en la actividad de la Reforma Agraria Colombiana. Un programa de mayor impacto en las áreas de Quibdo-Istmina, está conformado por una serie de proyectos experimentales bajo los auspicios del Instituto Colombiano de Agricultura y Ganadería, con la asistencia financiera de la FAO (Organización para la Agricultura y Alimentación). En realidad, los expertos no saben qué puede cultivarse con éxito, no solamente para mejorar la dieta local, sino también para exportar, dado que el Chocó experimenta lluvias torrenciales que no son comparables a ninguna otra región del hemisferio occidental.

En algunas comunidades se están experimentando nuevas variedades de arroz, caña de azúcar, y yuca, uso de matamalezas, mayor densidad de cultivos y la introducción de nuevas frutas y verduras. Pero la experimentación de la ganadería está actualmente restringida a causa de que el Instituto no tiene un veterinario, y no hay más de cuatro agrónomos en el Chocó.

Aunque la agricultura marcha bien, la región presenta otros obstáculos. En el mercado de Quibdó se pueden comprar piñas enormemente grandes, baratas y sabrosas.
El transporte es también un problema serio para la producción de madera, otro recurso chocoano importante. Como en muchas regiones de la selva, el Chocó posee una rica variedad de árboles, que hasta ahora ha sido explotada a lo largo de las pocas carreteras y los numerosos ríos por los cuales se puede transportar a otros sitios. En el interior del departamento la tecnología maderera no ha progresado lo suficiente, aun se utiliza el servicio de mulas.

Usualmente un individuo rema en su piragua hasta que encuentre un árbol que pueda tumular dentro del río y flote hasta la carretera o el aserradero más cercano. Me dicen que en Juradó, un pueblo aislado en la Costa del Pacífico cerca de la frontera panameña con recursos madereros especialmente finos, el corte es más avanzado. Pero generalmente, allí y en la costa, los chocoanos se sienten engañados por los intermediarios foráneos quienes les pagan precios mínimos y se apropian de enormes ganancias por transportar la madera hacia el sur, al puerto de Buenaventura.

Probablemente en el Chocó, el elemento más prometedor y menos desarrollado es la pesca. Contrariamente al Perú y a Chile, Colombia ha explotado muy poco su costa pacífica, la mitad de la cual se encuentra en el Chocó.

En efecto, la costa chocoana es casi inhabitada exceptuando unos pocos pueblos, uno de los cuales solamente, Bahía Solano, tiene mercado externo para el pescado.

Esta actividad económica también es primitiva. Los pescadores usan pequeños botes hechos de troncos ahuecados a cuyos lados colocan tablones para profundizarlos y la potencia es dada por un motor fuera de borda. Bahía Solano tiene facilidades otorgadas a través de una agencia gubernamental para preservar el pescado hasta que pueda llevarse a Medellín por transporte aéreo diario. En los mejores meses salen así 30.000 libras, pero la mayor parte del precio de venta pasa a los transportadores e intermediarios más que a los pescadores chocoanos (en Bahía Solano compré por un dólar un pámpano de 18 libras; en Quibdó el precio del “pescado de mar” es de un dólar por kilo).

Los ciudadanos de Bahía Solano creen que la pesca tiene un porvenir brillante, una vez que la carretera que ahora está en construcción conecte a su pueblo con el interior cerca de Istmina, y el pescado se pueda transportar de allí a Medellín. Sin embargo, no hay señales de un esfuerzo público o privado para introducir métodos más sofisticados para la pesca. Finalmente, merece mención la industria regional de la empresa de licores del Chocó.

Cada Departamento en Colombia tiene el monopolio de la producción de bebidas alcohólicas, con mercado nacional según convenios con otros departamentos.
La empresa de Licores del Chocó no tenía una historia sobresaliente al producir aguardiente de baja calidad, hasta 1963, cuando invitó a una firma francesa, Le Paige and Urbain, para mejorar su producto.

El resultado fue una fórmula secreta y distinta para el aguardiente y el brandy de cerezas, los cuales ganaron los primeros premios en un concurso suramericano. La empresa también produce ginebra, ron y triple sec, pero el aguardiente anisado suave “Platino” es su orgullo.

PROYECCIÓN Y LOS PROGRAMA DE DESARROLLOS.

Programas de desarrollo De estas actividades sencillas, junto con el comercio, la administración pública y la educación, los chocoanos derivan un vivir incierto y parco. Chocó, a diferencia de los Llanos Orientales y de la selva al sur de Colombia, no proyecta una imagen de oportunidad.

Su población se estableció hace tiempo; sus productos básicos se conocen y todo el mundo sabe que los chocoanos son pobres. Individuos emprendedores del Departamento vecino de Antioquia entran al Chocó en pequeño número, pero ellos mismos son usualmente pobres y su capital solamente les permite realizar actividades en pequeña escala como el comercio, el aserrío o una máquina para limpiar el arroz. Con una población pequeña y dispersa y la falta de carreteras, el Chocó no puede más que sostener la industria local más sencilla (se habla de establecer una fábrica de gaseosas). Por consiguiente, el desarrollo económico debe expandirse, diversificarse, modernizarse y hallar nuevos mercados para las actividades existentes.

El gobierno colombiano no ha ignorado al Chocó: en los años 50 hizo un análisis detallado de los recursos humanos y naturales de la región, que produjo numerosas proposiciones para incrementar y mejorar la producción y adjudicó una partida al gobierno departamental para fines de desarrollo. Durante la década pasada, parte de este dinero se destiné a nuevas escuelas, al mejoramiento de centros de salud, de energía eléctrica y especialmente para carreteras cortas; pero todo esto solamente mellé las necesidades infraestructurales de la región.

Muchos de los fondos en vez de ser racionalmente asignados para el desarrollo, se malgastaron o se emplearon en pagar sueldos atrasados de los maestros, mientras que las presiones políticas, más que un plan total de comunicaciones, determinaba usualmente las prioridades de construcción de carreteras.

La única sección de la Carretera Panamericana que está incompleta es la de la parte sur de Panamá y Colombia. Se ha proyectado que vaya desde la frontera panameña a lo largo de la costa chocoana hasta Bahía Solano, virando luego hacia el Sur-Oriente, cerca de Istmina y pase al Departamento de Risaralda. Se están haciendo algunas mediciones topográficas y algo de construcción, pero a ese ritmo se prolongará por décadas.

Ni siquiera el gobierno Colombiano muestra mucho interés en acelerar el proyecto. De acuerdo con la opinión de un ciudadano de Bahía Solano, “la carretera es esencial para el desarrollo del Chocó, pero no podemos esperarla”. El chocó figura también en algunas propuestas para un canal, la más seria y relativamente barata es la de usar el Río Atrato para entrar del Atlántico y salir al Pacífico en Panamá. Esta propuesta transformaría indudablemente la parte norte del Chocó, pero nadie puede garantizar que un futuro canal pasará por Colombia y no por algunas rutas alternativas.

Mientras tanto, el Chocó mismo continúa desintegrado y la falta de medios de comunicación con otros sitios ahuyenta el capital necesario para el desarrollo. Los habitantes de Bahía Solano reclaman que tienen el mejor puerto potencial de Colombia, pero ¿qué tan útil es un puerto sin carreteras de acceso?, ¿quién construiría una fábrica en Quibdó, cuando para ir a Medellín, el mercado razonable más cercano, se necesita un día completo de viaje a través de una carretera angosta y empolvada?
El Chocó se divide en regiones que difieren en actividad y orientación pero que están unidas por el sentimiento común de ser chocoanas y olvidadas. La Costa del Caribe y el Bajo Atrato, con un clima más seco y un potencial considerable de agricultura, se unen a ciudades porteñas como Turbo, Barranquilla y Cartagena.

Quibdó es un centro administrativo y comercial que sirve al Alto Atrato y se orienta a Medellín. El área minera de San Juan vacila entre Quibdó, Medellín (por carretera) y Buenaventura (por vía fluvial). Los pueblos costeros dependen de Buenaventura y Panamá, puesto que solamente se unen con el interior por vía aérea de Bahía Solano a Quibdó.



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