Para todo es de saber que el
choco cuenta con una posición privilegiada debido a que El Departamento del
Chocó, está situado en la parte Noroeste de la República de Colombia,
dentro de las siguientes coordenadas geográficas: 8º - 41’ - 07’’ (Cabo Tiburón)
Latitud Norte; 4º - 02’ – 45’’ (Punto más
Meridional) Latitud Sur; 1º - 51’
– 46’’ (Farallones del Citará) Longitud Este; 3º - 48’ – 33’’ (Punta Ardita)
Longitud Oeste Meridiano de Bogotá.
En efecto se localiza en el
ángulo Noroeste del país y por consiguiente del continente Sur Americano,
logrando convertirse en La mejor Esquina
de América con un fuerte potencial
económico con proyección a la exportación de productos agrícolas y de otros productos agro industriales tanto de la
región del Chocó como de otros departamentos, esta posición estratégica no es
aprovechada de gran manera ya que a pesar de su cercanía con panamá y teniendo
ambas costas en los dos océanos el departamento del Chocó no cuentas con puertos
fluviales ni zona francas para el aprovechamiento de esta misma. Los limites
generales del Chocó son: Por el Norte con el Océano Atlántico (Mar Caribe: Golfo
de Darién: Golfo de Urabá); por el Noroeste con la república de Panamá, por el
Este con el departamento de Antioquia, por el Oeste con el Océano Pacífico y
por el Sur, con el departamento del Valle del Cauca y Risaralda.
El departamento del Chocó
basado en las cartas más recientes tiene perímetro aproximado de 1.654
kilómetros, que se descompone de la siguiente forma. El Chocó tiene una
superficie aproximada de 47.840 Km2, ocupa el 4º lugar después del
Meta que tiene 85.220 Km2, Antioquia con 63.000 Km2 y
Boyacá que tiene 60.133 Km2. Corresponde
al 4.2 % de la superficie total de Colombia, la que está calculada en 1´338.355
Km2.
POBLACIÓN
DEL DEPARTAMENTO DEL CHOCÓ.
los datos de población del
Departamento del Chocó para el año 2016 según las cifras arrojadas por las
proyecciones del Censo de Población y Vivienda realizado por el Departamento
Nacional de Estadística DANE en 2005.
El departamento del Chocó
cuenta con una población total:505.016 habitantes (252.105 Mujeres y 252.911
Hombres). Representa el 1,04% de la población nacional. (Proyección 2016). Distribución
de la Población: 49,2% Cabecera y 50,8% Otra; a nivel nacional el dato es de
76,6 y 23,4 % respectivamente. En su Relación hombres-mujeres: 100,15 (100
hombres por cada 100 mujeres). Con una Tasa de crecimiento anual: 1,99%
(Proyección promedio periodo del 2015 al 2020)
En la entidad viven 188.670
niños y niñas de 0 a 14 años, que representan el 37,36% de la población departamental
(Proyecciones 2016). Razón de dependencia por edad: 73.9 (por cada 100 personas
en edad productiva -entre 15 y 64 años- hay 73 en edad de dependencia -menores
de 15 o mayores de 64 años-). Su densidad de población: 10,85 hab/Km².
|
Municipios
con Mayor Población en Chocó
|
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N°
|
Municipio
|
Población
|
|
1
|
Quibdó
|
115937
|
|
2
|
Alto Baudó
|
37706
|
|
3
|
Medio Atrato
|
30462
|
|
4
|
Riosucio
|
28877
|
|
5
|
Istmina
|
25519
|
|
6
|
Tadó
|
18979
|
|
7
|
Bajo Baudó
|
17507
|
|
8
|
Medio San Juan
|
16684
|
|
9
|
El Litoral de San Juan
|
15619
|
|
10
|
Unguía
|
15134
|
|
Fuente: DANE Población Proyección DANE 2018
|
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Según información suministrada
del DANE, en la gráfica anterior podemos visualizar que el municipio de Quibdó
cuenta con los niveles más alto de la población seguido por el Alto Baudó y el
Medio Atrato.
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Distribución
de la Población por razas
|
|
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Raza
|
Población %
|
|
Mestizos y Blancos
|
5,2 %
|
|
Negros o Afrocolombianos
|
82,1 %
|
|
Amerindios o Indígenas
|
12,7 %
|
|
Fuente: DANE
|
|
En el cuadro anterior se puede
observar que la población mayoritaria son los negros afrocolombianos con una población
equivalente al 82,1 % del total dejado como minoría a los mestizos y blanco con
un porcentaje total de 5.3 %.
Resguardos
Indígenas en Chocó
En el departamento la mayoría
de las comunidades afrocolombianas e indígenas se encuentran ubicadas en los
municipios de Acandí, Alto Baudó (Pie Pató), Bagado, Bahía Solano, Bajo Baudó
(Pizarro), Bojayá, Cértegui, Condoto, El Carmen de Atrato, El Carmen del
Darién, El Litoral de San Juan, Istmina, Juradó, Lloró, Medio Atrato, Medio
Baudó, Medio San Juan, Nóvita, Nuquí, Quibdó, Río Quito, Riosucio, San José del
Palmar, Sipí, Tadó y Unguia.
CONECTIVIDAD VIAL.
Para todo es de saber que para
los habitantes del departamento del Chocó es importante Mejorar las condiciones
de vida, permitiendo el acceso a la salud, educación y empleo, además de abrir
un puente de comunicación con el resto del país, son los principales beneficios
de los proyectos de infraestructura vial que ejecuta el Instituto Nacional del
Vías, INVÍAS, en el departamento del Chocó, derrotando así la exclusión y
reduciendo las brechas sociales.
No en vano, con ese objetivo,
se desarrollan obras que buscan la conectividad entre el Chocó con los
departamentos de Antioquia y Risaralda para lograr una comunicación más expedita
con el centro del país.
Entre los proyectos importantes
que se llevan a cabo en el departamento se destacan la Transversal del
Pacífico, donde actualmente se
pavimentan 20 kilómetros, entre Ánimas y Pueblo Rico y otros 13 km entre el
sector de El Tabor y Guarato,
facilitando no solo la comunicación con Risaralda sino el acceso a los
centros de atención hospitalarios y educativos y abriendo oportunidades de
comercialización de productos locales como pescado, carbón, borojó, plátano y
yuca entre otros, sin mencionar los beneficios de conectividad para los
municipios de La Virginia, Apia, Pueblo Rico, Tadó y Ánimas.
En este corredor el INVÍAS
finalizó también la pavimentación de 160 km y la construcción de 2 puentes
entre Tadó y Santa Cecilia.
El otro proyecto de gran
impacto es la Transversal Quibdó –Medellín, donde actualmente se ejecutan obras
de pavimentación en 3 frentes, el primero en el sector Quibdó-El Dieciocho,
donde se ejecutan 8 km y se construye un
puente; en el segundo sector El
Dieciocho-El Doce se intervienen 23,3 kms y en el tercer tramo El Siete-El Doce 10,7 kms. Gracias a estos
trabajos el tiempo de viaje Quibdó y Medellín,
pasará de 8 a 4 horas contribuyendo así a la disminución en los costos
de producción y facilitando la expansión comercial de la región.
En el área fluvial, actualmente
fue inaugurado por el actual alcalde del Choco Isais chala Ibargue en la capital chocoana el Malecón de Quibdó,
con el que se articula el casco urbano de la ciudad con los demás ejes
comerciales, fluviales y turísticos de la cuenca del río Atrato, que beneficia
a cerca de 125.000 personas y conecta, entre otros, a las poblaciones de
Bojayá, Carmen del Darién, Riosucio Ungía, Ánimas e Itsmina, que solo tienen
como acceso las cuencas hidrográficas.
Finalmente el INVÍAS culminará
el 13 de diciembre próximo los estudios y diseños de la vía Nóvita-Cartago con
los que se espera integrar los municipios más apartados del Pacífico con el
centro de la nación Construyendo así un País más incluyente e integrado.
De esta manera, la capital
chocoana continúa ampliado su capacidad de conectividad aérea regional, la cual
ha aumentado gracias a la modernización de sus áreas del lado tierra y aire.
Según
cifras a corte de octubre, en lo corrido del 2018 se han movilizado 300.314
pasajeros. Entre tanto, el aeropuerto El Caraño, concesionado por la ANI a
Airplan S.A., registra en promedio 58 operaciones diarias.
Actualmente,
en esta terminal aérea operan vuelos directos a cinco destinos nacionales,
Bogotá, Medellín, Cali, Nuquí y Bahía Solano.
ECONOMIA.
luego de realizar múltiples
consultas de investigaciones sobre la economía del departamento del choco, fue
donde pude encontrar en el artículo de la revista dinero que el departamento
del Chocó, ubicado al noroccidente del país en la costa pacífica colombiana,
generalmente es conocido por su nivel de abandono gubernamental, altos índices
de pobreza y por ser una de las zonas más importantes en cuanto a explotación
de recursos se refiere, y eso que a un no sea tecnificado el sistema económico basado
en la agricultura y en la agro industria en el aprovechamiento de la tierra.
Aunque la zona es un
importante proveedor de madera y metales preciosos, hay ciertos factores que
existen detrás de los indicadores de crecimiento de la economía chocoana.
Factores que lejos de promover el desarrollo, lo están estancando, porque no
existen políticas direccionada a la tecnificación del capo y a fortalecer la
cadena productiva del choco, generando así un esquema de comercialización y distribución
de productos netamente agrícolas producidos en Quibdó y registrado en el
departamento para así aportar al crecimiento de este mismo aportar de manera
significativa al PIB.
UNA
REGIÓN CON ALTO DESEMPLEO E INFLACIÓN
De acuerdo a los resultados de
la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane, Quibdó, para el
trimestre móvil abril-junio, tenía un desempleo del 14%.
Además de estar por encima del
promedio nacional (9%) lo más impactante es que en los últimos 3 años se ha
mantenido relativamente estable variando irregularmente entre 18% y 12%. Sin
embargo, desde inicios de 2014 ha descendido notablemente.
La tasa de ocupación del
departamento del pacífico es de las más bajas en el país, llegando a alcanzar
el 48,1% en abril de este año evidenciando un comportamiento también muy
volátil. Sin embargo, si hay que destacar algo, es el positivo incremento de
los ocupados en los últimos meses (51,6%).
Aunque la inflación trimestral
entre abril y junio de 2015 para la capital chocoana fue de 0,60%, en lo
corrido del año asciende a 3,2%. Pero, al observar la variación total anual en
doce meses del IPC se evidencia el aumento de 4,57% levemente superior al
promedio nacional (4,42%).
Lo complicado de este asunto
se presenta al segmentar por grupos de gasto. Alimentos y educación han
aumentado 8,5% y 4,8% siendo los mayores incrementos de los últimos 4 años.
EXPLOTACIÓN
MADERERA INSOSTENIBLE
La extracción de madera
durante abril-junio se incrementó 42% respecto al primer trimestre alcanzando
así el 14,1% del cupo del aprovechamiento forestal para el 2015. Para resaltar,
de las 5 especies que proveen madera (el 50% del total explotado) una está en
peligro de extinción, una en peligro crítico y otra en alto riesgo.
La insostenibilidad de esta
actividad carece de importancia para los productores ya que se han alcanzado
72.282 metros cúbicos de explotación e inclusive, el municipio de Lloró que no
presentaba actividad paso a generar el 15% del total.
EL
MOTOR MINERO AÚN NO BRILLA COMO EL ORO.
El Chocó alcanzo 4,7 toneladas
de producción de metales preciosos en el segundo trimestre del año
incrementándose 60,8% anual y completando 6,9 toneladas en el semestre. El
departamento es el segundo productor de oro a nivel nacional y el primero de
platino-Fuente Banco de la República BER
Noroccidente segundo trimestre
Sin embargo, la dependencia
del Chocó al oro es contraproducente ya que en los últimos meses la demanda
mundial de este metal ha disminuido y la inversión en este recurso está
fuertemente condicionada por el mediocre entorno de los precios
internacionales. A pesar de todo, se espera que la demanda repunte con los
bajos precios del metal.
UNA
INDUSTRIA MUY RALENTIZADA Y UN DECRECIENTE CONSUMO DE AGUA POTABLE.
Según la Distribuidora del
Pacífico S.A. E.S.P. el consumo total de energía eléctrica del departamento
aumentó 4,4% respecto al segundo trimestre de 2014. Al observar detenidamente
la segmentación del consumo queda expuesto el gran déficit de desarrollo
industrial del departamento. Fuente Banco de la República BER Noroccidente
segundo trimestre
Como dato adicional, el
consumo industrial se redujo 11,4% entre abril y junio.
Respecto a la utilización de
agua potable, en la capital se redujo 3,2% en el trimestre y 4,8% en lo que va
del año paradójicamente a pesar del aumento de los suscriptores del 12%.
EL
RIESGO DE NO DIVERSIFICARSE.
Al observar el resultado del
comercio exterior chocoano es fácil entender el nivel de dependencia externa
que posee este departamento. En primer lugar, las exportaciones del Chocó están
altamente concentradas a un producto y a un solo país: la madera y China.
Por tanto, no es de extrañar
que ante una ralentización de la economía asiática el efecto inmediato fuera la
reducción del comercio externo del departamento en 50,5% durante el segundo
trimestre.
En segundo lugar, si bien el
68,2% de las importaciones pertenecen a bienes de capital para la industria
procedentes en su mayoría de Noruega y Estados Unidos, las compras externas se
redujeron 56,1%.
UNA
MIRADA MAS CRITICA A NUESTRO SISTEMA.
Sin duda, el Chocó tiene
recursos naturales para desarrollar. Sus habitantes hablan enardecidamente más
que con optimismo de las “riquezas” de su departamento, pero no saben cómo
utilizarlas. Asumiendo que la inversión y las habilidades foráneas serán
atraídas hacia polos ya existentes de desarrollo en Colombia, el Chocó podría
tratar de mantener su juventud dentro de la región dirigiéndola a técnicas
relevantes para el desarrollo local.
Desafortunadamente esto no
ocurre, y la falla puede encontrarse básicamente en la orientación del sistema
educativo. Mientras que la economía chocoana continúa a un nivel primitivo e
improductivo, relegando la mayor parte de la población a la desnutrición, su
juventud ambiciosa y educada vuelve la espalda, a menudo con pesar, para
aplicar sus talentos en cualquiera otra parte.
Su problema parece el atraso
de la región ofrece poca oportunidad para vivir decorosamente y el sistema de
educación no entrena a la juventud para desarrollar los recursos disponibles.
En efecto, la mayor demanda de habilidades de jóvenes chocoanos se encuentra
más frecuentemente en otros departamentos de Colombia.
UNA
MIRADA A CRITICA A NUESTRA ECONOMIA.
El soporte de la economía
chocoana ha sido siempre la minería: en el período colonial el oro y la plata,
y hoy día el oro y el platino. Cerca del 25% de la población trabajadora son
mineros quienes se concentran en pueblos pequeños en el Valle del río San Juan,
tales como Condoto, Istmina y Nóvita. El método predominante, el mazamorreo, no
ha cambiado desde los tiempos coloniales.
Toda la población de los
pueblos como Condoto se ocupa de la minería y de las actividades comerciales
que dependen de ella. El oro y el platino se venden a través de dos medios: El
Banco de la República o comerciantes individuales. El Banco paga un mejor
precio, pero los comerciantes lo compensan dando crédito a los mineros. Todas
las firmas comerciales, de la principal y única calle de Condoto, tienen
pequeñas balanzas para pesar los metales, lo que usualmente se hace en
castellanos (cerca de la sexta parte de una onza). Generalmente todo el oro
termina en el Banco, puesto que el Gobierno tiene el monopolio de esta
mercancía. Si el oro de mazamorreo y el platino, que es más valioso, dan una
imagen de prosperidad, ésta se disipa rápidamente con una visita a uno de los
pueblos mineros. La producción por individuo es muy baja. Los mineros se
alimentan tan mal como otros chocoanos y las casas son como cualquiera otra del
Chocó, hechas de madera con techos de paja o lata, con muy pocos muebles y
ninguna comodidad. La única industria altamente técnica en el Chocó es la
Compañía Minera ChocóPacífico de Andagoya, filial de la Corporación Minera
Internacional de New York. La Chocó-Pacífico opera cuatro dragas las cuales
produjeron cerca de 25.000 onzas de oro y 14.000 onzas de platino el año pasado
(1969). Las dragas se desplazan lentamente a lo largo de los bancos de los ríos
u otros depósitos de agua y con un cinturón de baldes de hierro sacan y
procesan grandes cantidades de suelo que contiene el metal. Las casas pulcras y
sólidas de la compañía en Andagoya contrastan notoriamente con las casas de los
pueblos mineros pequeños.
Es de conocimiento general que
la compañía paga a sus trabajadores y a sus empleados de cuello blanco los
mejores salarios en el Chocó: un trabajador ordinario recibe alrededor de dos
dólares con cincuenta al día, junto con extras de mayor valor aún, tales como
vivienda gratuita, colegios, atención médica, luz y agua. Además hay
bonificaciones en navidad y días de fiesta, generosas vacaciones, retiro con
pensión a la edad de 55 años, y el derecho de comprar alimentos en el almacén
de la compañía a precios rebajados. A los trabajadores de cuello blanco se les
paga aún mejor. Estos beneficios se adquieren en su mayor parte por las
presiones del sindicato, que es la organización de trabajadores más efectiva
del Chocó. La Compañía ha tratado de estar de acuerdo con los rasgos
distintivos de la cultura chocoana. Por ejemplo, da subsidio a los hijos
reconocidos por sus trabajadores aunque sean hijos de distintas mujeres. En la
comunidad de Andagoyita, al otro lado del río Condoto, la compañía construyó
escuelas e iglesia porque sabe que casi toda la población está compuesta de
familiares de sus trabajadores. En contraste con una generación anterior,
cuando los negros tenían solamente trabajos serviles, la Compañía ha tratado de
darle a los negros puestos de responsabilidad.
Esto no ha sido fácil, pues,
como me dijo el superintendente, a los negros no les gusta la carga de ejercer
autoridad sobre su propia gente. Realmente el único funcionario negro, con más
alto cargo en la Compañía, es el médico director del hospital. Muchos
nacionalistas jóvenes chocoanos y colombianos, ven la Chocó-Pacífico como un
enclave del imperialismo americano que logra ampliar ganancias extractando
riquezas irrecuperables de la región. En realidad, la producción de la compañía
es la mitad de lo que fue hace veinte años, y la Compañía trató de venderse en
una ocasión, sin éxito, al Gobierno Colombiano.
De los 500 trabajadores, menos
de 20 son extranjeros, casi todos antiguos residentes quienes permanecen porque
les gusta el Chocó y tienen familias allí. El último americano que trabajó en
la compañía se jubiló recientemente y se quedó en la costa del Chocó. Aunque
los pequeños mineros producen la mayor parte del oro y del platino del Chocó,
el rendimiento individual es pequeño a causa de la tecnología primitiva.
El atraso de los métodos
comunes me fue revelado en una conversación con funcionarios del Ministerio de
Minas y Petróleo cuando hablamos acerca de las medidas del gobierno para
introducir avances técnicos entre los pequeños mineros.
El Ministerio arrienda
motobombas para sacar el agua de las áreas de mazamorreo y está tratando de
introducir el uso de la artesa oscilante (“California Cradle”,). Cuando
pregunté qué era esto, un funcionario nos señalé un cuadro en la pared
representando una escena familiar de los años cuarenta y nueve8 , que mostraba
un minero barbado de pie junto a un dique de madera en cuyo extremo superior se
pasa y se procesa la arena mojada.
En la pequeña minería
chocoana, una “mejora técnica” es la adopción de un artefacto que se usó en
Estados Unidos hace más de un siglo. Sorprendentemente, no obstante, pocos
mineros hacen uso de estas innovaciones. La tradición del mazamorreo individual
y familiar, no solo es una destreza sino una fuente de orgullo que cambia
lentamente. Organizar un grupo de gente e invertir 8 “Forty-miners”: Personas
que fueron a California en 1849 durante la fiebre del oro (Nota de las
traductoras). en maquinaria, o aún la noción de ganar más que para la mera
subsistencia es a menudo una forma extraña de pensar para los mineros
chocoanos.
Si la minería es la base de la
exportación del Chocó, la agricultura de subsistencia es la vida de casi la mitad
de la población. Los productos —arroz, maíz, banano, yuca y frutas— proveen una
dieta inadecuada y monótona. Además, a menudo las cosechas se destruyen por el
desbordamiento de los ríos, los medios de transporte al pie de los cuales vive
casi toda la población rural.
El Gobierno Colombiano tiene
instituciones que ofrecen crédito a pequeños agricultores, pero la mayoría de
los chocoanos no reúnen los requisitos dado que muy pocos de ellos tienen
escritura que los acredite como dueños de la tierra. La propiedad como tal, con
base legal, nunca fue parte de su cultura. Con abundancia de tierra, el
agricultor simplemente cultivaba cualquier parcela que encontraba libre.
Como ha ocurrido con los
reclamos sobre la minería, esto nunca causó problemas, porque el mutuo respeto
más que la Ley, garantizaban sus derechos. El Instituto de la Reforma Agraria
del Gobierno, ha estado tratando de aclarar los títulos de la tierra en el
Chocó, empezando con la Costa Atlántica y el Río Atrato, pero, puesto que este
proyecto no ha llegado a la mayor parte del Chocó, el crédito actual se da
predominantemente a individuos, a menudo foráneos, cuya mentalidad capitalista
los condujo a ganar y a verificar la posesión de su tierra.
No obstante, el Chocó es
considerado como uno de los ejemplos de mayor éxito en la actividad de la
Reforma Agraria Colombiana. Un programa de mayor impacto en las áreas de
Quibdo-Istmina, está conformado por una serie de proyectos experimentales bajo
los auspicios del Instituto Colombiano de Agricultura y Ganadería, con la
asistencia financiera de la FAO (Organización para la Agricultura y
Alimentación). En realidad, los expertos no saben qué puede cultivarse con
éxito, no solamente para mejorar la dieta local, sino también para exportar,
dado que el Chocó experimenta lluvias torrenciales que no son comparables a
ninguna otra región del hemisferio occidental.
En algunas comunidades se
están experimentando nuevas variedades de arroz, caña de azúcar, y yuca, uso de
matamalezas, mayor densidad de cultivos y la introducción de nuevas frutas y
verduras. Pero la experimentación de la ganadería está actualmente restringida
a causa de que el Instituto no tiene un veterinario, y no hay más de cuatro
agrónomos en el Chocó.
Aunque la agricultura marcha
bien, la región presenta otros obstáculos. En el mercado de Quibdó se pueden
comprar piñas enormemente grandes, baratas y sabrosas.
El transporte es también un
problema serio para la producción de madera, otro recurso chocoano importante.
Como en muchas regiones de la selva, el Chocó posee una rica variedad de
árboles, que hasta ahora ha sido explotada a lo largo de las pocas carreteras y
los numerosos ríos por los cuales se puede transportar a otros sitios. En el
interior del departamento la tecnología maderera no ha progresado lo
suficiente, aun se utiliza el servicio de mulas.
Usualmente un individuo rema
en su piragua hasta que encuentre un árbol que pueda tumular dentro del río y
flote hasta la carretera o el aserradero más cercano. Me dicen que en Juradó,
un pueblo aislado en la Costa del Pacífico cerca de la frontera panameña con
recursos madereros especialmente finos, el corte es más avanzado. Pero
generalmente, allí y en la costa, los chocoanos se sienten engañados por los
intermediarios foráneos quienes les pagan precios mínimos y se apropian de
enormes ganancias por transportar la madera hacia el sur, al puerto de
Buenaventura.
Probablemente en el Chocó, el
elemento más prometedor y menos desarrollado es la pesca. Contrariamente al
Perú y a Chile, Colombia ha explotado muy poco su costa pacífica, la mitad de
la cual se encuentra en el Chocó.
En efecto, la costa chocoana
es casi inhabitada exceptuando unos pocos pueblos, uno de los cuales solamente,
Bahía Solano, tiene mercado externo para el pescado.
Esta actividad económica
también es primitiva. Los pescadores usan pequeños botes hechos de troncos
ahuecados a cuyos lados colocan tablones para profundizarlos y la potencia es
dada por un motor fuera de borda. Bahía Solano tiene facilidades otorgadas a
través de una agencia gubernamental para preservar el pescado hasta que pueda
llevarse a Medellín por transporte aéreo diario. En los mejores meses salen así
30.000 libras, pero la mayor parte del precio de venta pasa a los
transportadores e intermediarios más que a los pescadores chocoanos (en Bahía
Solano compré por un dólar un pámpano de 18 libras; en Quibdó el precio del
“pescado de mar” es de un dólar por kilo).
Los ciudadanos de Bahía Solano
creen que la pesca tiene un porvenir brillante, una vez que la carretera que
ahora está en construcción conecte a su pueblo con el interior cerca de
Istmina, y el pescado se pueda transportar de allí a Medellín. Sin embargo, no
hay señales de un esfuerzo público o privado para introducir métodos más
sofisticados para la pesca. Finalmente, merece mención la industria regional de
la empresa de licores del Chocó.
Cada Departamento en Colombia
tiene el monopolio de la producción de bebidas alcohólicas, con mercado
nacional según convenios con otros departamentos.
La empresa de Licores del
Chocó no tenía una historia sobresaliente al producir aguardiente de baja
calidad, hasta 1963, cuando invitó a una firma francesa, Le Paige and Urbain,
para mejorar su producto.
El resultado fue una fórmula
secreta y distinta para el aguardiente y el brandy de cerezas, los cuales
ganaron los primeros premios en un concurso suramericano. La empresa también
produce ginebra, ron y triple sec, pero el aguardiente anisado suave “Platino”
es su orgullo.
PROYECCIÓN Y LOS PROGRAMA DE DESARROLLOS.
Programas de desarrollo De
estas actividades sencillas, junto con el comercio, la administración pública y
la educación, los chocoanos derivan un vivir incierto y parco. Chocó, a
diferencia de los Llanos Orientales y de la selva al sur de Colombia, no
proyecta una imagen de oportunidad.
Su población se estableció
hace tiempo; sus productos básicos se conocen y todo el mundo sabe que los
chocoanos son pobres. Individuos emprendedores del Departamento vecino de
Antioquia entran al Chocó en pequeño número, pero ellos mismos son usualmente
pobres y su capital solamente les permite realizar actividades en pequeña
escala como el comercio, el aserrío o una máquina para limpiar el arroz. Con
una población pequeña y dispersa y la falta de carreteras, el Chocó no puede
más que sostener la industria local más sencilla (se habla de establecer una
fábrica de gaseosas). Por consiguiente, el desarrollo económico debe
expandirse, diversificarse, modernizarse y hallar nuevos mercados para las
actividades existentes.
El gobierno colombiano no ha
ignorado al Chocó: en los años 50 hizo un análisis detallado de los recursos
humanos y naturales de la región, que produjo numerosas proposiciones para
incrementar y mejorar la producción y adjudicó una partida al gobierno
departamental para fines de desarrollo. Durante la década pasada, parte de este
dinero se destiné a nuevas escuelas, al mejoramiento de centros de salud, de
energía eléctrica y especialmente para carreteras cortas; pero todo esto
solamente mellé las necesidades infraestructurales de la región.
Muchos de los fondos en vez de
ser racionalmente asignados para el desarrollo, se malgastaron o se emplearon
en pagar sueldos atrasados de los maestros, mientras que las presiones
políticas, más que un plan total de comunicaciones, determinaba usualmente las
prioridades de construcción de carreteras.
La única sección de la
Carretera Panamericana que está incompleta es la de la parte sur de Panamá y
Colombia. Se ha proyectado que vaya desde la frontera panameña a lo largo de la
costa chocoana hasta Bahía Solano, virando luego hacia el Sur-Oriente, cerca de
Istmina y pase al Departamento de Risaralda. Se están haciendo algunas
mediciones topográficas y algo de construcción, pero a ese ritmo se prolongará
por décadas.
Ni siquiera el gobierno
Colombiano muestra mucho interés en acelerar el proyecto. De acuerdo con la
opinión de un ciudadano de Bahía Solano, “la carretera es esencial para el
desarrollo del Chocó, pero no podemos esperarla”. El chocó figura también en
algunas propuestas para un canal, la más seria y relativamente barata es la de
usar el Río Atrato para entrar del Atlántico y salir al Pacífico en Panamá.
Esta propuesta transformaría indudablemente la parte norte del Chocó, pero
nadie puede garantizar que un futuro canal pasará por Colombia y no por algunas
rutas alternativas.
Mientras tanto, el Chocó mismo
continúa desintegrado y la falta de medios de comunicación con otros sitios
ahuyenta el capital necesario para el desarrollo. Los habitantes de Bahía
Solano reclaman que tienen el mejor puerto potencial de Colombia, pero ¿qué tan
útil es un puerto sin carreteras de acceso?, ¿quién construiría una fábrica en
Quibdó, cuando para ir a Medellín, el mercado razonable más cercano, se
necesita un día completo de viaje a través de una carretera angosta y empolvada?
El Chocó se divide en regiones
que difieren en actividad y orientación pero que están unidas por el
sentimiento común de ser chocoanas y olvidadas. La Costa del Caribe y el Bajo
Atrato, con un clima más seco y un potencial considerable de agricultura, se
unen a ciudades porteñas como Turbo, Barranquilla y Cartagena.
Quibdó es un centro
administrativo y comercial que sirve al Alto Atrato y se orienta a Medellín. El
área minera de San Juan vacila entre Quibdó, Medellín (por carretera) y
Buenaventura (por vía fluvial). Los pueblos costeros dependen de Buenaventura y
Panamá, puesto que solamente se unen con el interior por vía aérea de Bahía
Solano a Quibdó.




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